
El año 2005 el Dúo Alturas, residentes en Hartford (Estados Unidos) estrena “Cinco Fachadas”, para viola y guitarra, obra que se me encargó para ser presentada como parte de la XX Celebración de la Sociedad de Guitarras de Connecticut. Presentamos esta música además en las Universidades de Hartford y Trinity College.
En ese momento alcanzamos a notar el gran interés, respeto y admiración que existe por la figura de Víctor Jara, especialmente en el ambiente universitario. Su mensaje ha trascendido lo musical y cada vez va adquiriendo mayor connotación a nivel mundial. Esto me impulsó a trabajar en este nuevo proyecto: “El vuelo de tu alma”, homenaje a Víctor Jara, escrita para guitarra y charango.
Hasta el día de hoy se han realizado numerosísimos homenajes a este genio creador. Mi deseo íntimo fue esencialmente rendir un tributo a quien tanto dio por su país y especialmente a su gente. Para este trabajo, utilicé el formato de guitarra y charango, aprovechando la dualidad que tiene Carlos Boltes, ya que además de la viola toca el charango, instrumento perteneciente a las regiones altiplánicas de la Cordillera de los Andes en América del Sur.
En el Connecticut Convention Center (2005), haciendo una exposición sobre “Cinco Fachadas”.
Víctor Jara fue un compositor, director de teatro, poeta y activista político. Una personalidad artística que ha ejercido una enorme influencia en ya varias generaciones y considerado un verdadero icono de nuestra cultura latinoamericana. Nació el año 1932 en la comuna campesina de Lonquén, ubicada en la séptima región de Chile.
Desde joven su compromiso como artista estuvo estrechamente ligado al movimiento social de la época. Sus letras hablan muchas veces de las injustas condiciones laborales, de la pobreza, del esforzado trabajador del campo o las minas. El año 1957 debuto como solista invitado en el conjunto Cuncumén. En ese mismo período, la más grande recopiladora del folclore chileno, Violeta Parra, lo estimula a desarrollarse como intérprete, reconociendo su enorme capacidad creadora.
En 1960 inicia sus estudios de dirección teatral, desarrollándose rápidamente como asistente de importantes directores nacionales y extranjeros. Llegó a dirigir en un período de 10 años una docena de obras teatrales, presentándose en Chile, Argentina, Uruguay, Paraguay, Estados Unidos, Inglaterra, Alemania entre otros.
En 1966 inicia su relación de trabajo con el conjunto Quilapayún, del que fue su director artístico hasta el año 1969. En 1970 comienza a trabajar activamente en la campaña electoral que culminó con el triunfo del presidente socialista Salvador Allende, del cual fue un acérrimo defensor de la propuesta que este planteaba, llegando a convertirse en Embajador Cultural de su gobierno, presentándose en diferentes países de todo el mundo con su guitarra, ya que sintió que con su canto y su guitarra podía hacer mucho políticamente.
También fue uno de los principales impulsores de La Nueva Canción Chilena, movimiento musical considerado como el más importante y representativo que ha existido durante la segunda mitad del siglo XX en nuestro país y también en Latinoamérica.
Algunos de sus trabajos más representativos publicados en aquella época son:
Fue torturado y asesinado el 16 de septiembre de 1973, seis días después de la llegada de Pinochet al poder.

Este trabajo consta de cinco partes y cada una de estas está basada en una canción específica de Jara. Estas son:
No son necesariamente sus canciones más conocidas, pero si cada una de ellas contiene un componente emocional muy fuerte, a veces trágico, como en el caso de “Quien mató a Carmencita”, canción a la cual el mismo Jara hace una reflexión sobre el contenido de esta: “...se refiere a la historia de una muchacha de 16 años, que se suicidó sin que nadie pudiese saber las causas. Para realizarlo tuve que documentarme sobre varios casos de suicidios juveniles, el ambiente de enajenación que provocan los torcidos medios de información y la miseria en que esta sumida la mayoría de nuestro pueblo. Creo que a la juventud la “desequilibran” a muy temprana edad...Es un ataque a este mundo de fantasía de ideal norteamericano de vida que crea la propaganda”.
Este movimiento corresponde al segundo de la obra. Incluyo la novedad de hacer cantar a ambos instrumentistas, ya que mi intención es insertar el contenido fundamental de cada canción al contexto musical completo, consiguiendo que el intérprete se involucre íntegramente con el dramatismo y la enormidad del texto. (ver II movimiento letra B).
Esto representa un riesgo, puesto que un instrumentista de formación académica tenderá a resistirse a una propuesta musical como esta, entendiendo que para ellos su forma de expresar la música es únicamente a través de su instrumento.
Desconociendo además la verdadera capacidad vocal de ambos músicos, solo escribí breves extractos de la canción original, usando para esto la melodía en su estado natural. Esta última está doblada por el propio instrumento lo que sirve para “apoyar” el canto, el cual no es más que un suave murmullo, un susurro a la vez lejano y escondido. Considerando esto último como un elemento de actuación, genera una expresión casi teatral, absorbente e inesperada, un encanto especial para la cual la audiencia no está preparada. Este recurso ya lo había utilizado anteriormente en la obra “Arauco indómito” para guitarra sola, donde el intérprete debe cantar un lamento indígena acompañado por los armónicos del instrumento.
La intro de este movimiento parte con la melodía original de la canción, agregándole una segunda voz, lineal, que le da un poco más de inestabilidad armónica. (ver inicio del segundo movimiento) La sección central es la más dramática del movimiento. La guitarra hace un arpegio muy similar al usado originalmente en esta canción, mientras la voz del charangista canta el texto: “Huyó, Carmencita murió”. Use la bitonalidad como recurso para separar la diferencia entre ambos planos (guitarra y charango/voz). Esto genera una sonoridad mucho más agresiva, que tiene que ver con el dramatismo del texto. Posteriormente, la guitarra ejecuta un patrón de bulerías (estilo flamenco) usando un tipo de golpe sobre la caja del instrumento. (ver página 7)

Estreno mundial de la obra en el auditorio Brendle Recital Hall, Wake Forest University (North Carolina).
“Caminando, caminando” (corresponde al primer movimiento de “El vuelo de tu alma”) es una canción compuesta por Víctor Jara el año 1969. El comienzo que utilicé aquí tiene un significado muy especial. La entrada es violenta, desesperada e insistente. Evoco la sensación de angustia, pánico y desolación que debe haber sentido Víctor antes de ser ejecutado, al igual como lo habrán sentido miles de compatriotas que fueron desaparecidos al momento que Pinochet se toma el poder. Para esto uso un patrón rítmico continuo, donde la guitarra ejecuta acordes bitonales que se van moviendo paralelamente consiguiendo un efecto de constante frenetismo. (ver inicio del primer movimiento)
Como transición entre esta sección y la que viene uso el patrón rítmico de la Cueca (danza nacional de Chile). (ver letra B del primer movimiento)
En esta nueva sección, reflexiva e intimista, contrastante absolutamente a la anterior, aparece el tema que será cantado por primera vez en la obra.
“Es difícil encontrar en la sombra claridad cuando el sol que nos alumbra descolora la verdad”.
Se puede apreciar una actitud desoladora en muchas de las temáticas de las canciones de Jara, debido a lo injusto y miserable que le parecía las condiciones de vida con las cuales muchos compatriotas vivían.
El tema original de la canción lo rearmonizé para guitarra y charango usando armonías paralelas. Es el mismo tipo de voicings que use en el comienzo para la guitarra. (ver letra F del primer movimiento)
El tercer y cuarto movimiento los escribí como solo para cada instrumento.
Para el solo de charango (III mov.) me base en el arpegio inicial de “La Partida”, una de las creaciones más conocidas de Jara. Uso un motivo similar al del tema original y de ahí introduzco una melodía acompañada que permite bastante libertad en lo rítmico y la relaciono, por su construcción, expresividad y carácter doliente, con alguno de los estilos o “toques levantinos” que se dan en el flamenco (tarantas, mineras). (ver inicio del cuarto movimiento)
Trato por lo mismo de explotar de la mejor manera el uso del instrumento, con toda la gama de posibilidades que este ofrece (arpegios, escalas, acordes con disposiciones especiales). Armónicamente es muy sencillo, donde predomina la tonalidad de la menor.
Una de las mayores dificultades que tuve para escribir esta obra fue la característica del charango. Tiene 10 cuerdas, las que se organizan en 5 órdenes dobles (sol, do, mi, la, mi). Tiene la forma de una guitarra pequeña cuyo tamaño aproximado es de aproximadamente 60 centímetros de largo. Esta afinación, tan distinta a la que uno encuentra en la guitarra hace que quien quiera componer para este instrumento tenga que necesariamente involucrarse físicamente con él, obligando a componer directamente con el instrumento en sus manos.
Doy la opción de que esta pieza pueda ser tocada en charango tenor (cada cuerda esta afinada una cuarta justa más abajo que el charango tradicional), lo que le da una sonoridad mucho más profunda y envolvente.

El cuarto movimiento es para guitarra sola, es un aire a Tonada, uno de los ritmos que se encuentra con más frecuencia en el trabajo de Jara. Es reconocida la manera extraordinaria con que Víctor Jara tocaba este instrumento. Aún cuando fue un autodidacta, siempre estuvo absolutamente consciente de que tenía que enriquecer su personal forma de tocar, y así fue consiguiendo un estilo único, que hizo verdadera escuela entre los guitarristas. Este es el único movimiento en la cual no me base en un tema específico, sino que mi idea fue presentar al género como expresión de nuestra música chilena.
Use algunos recursos absolutamente “guitarristicos” como es el acorde movido en paralelo. Consiste en utilizar una posición fija y moverla a través del diapasón a través de tonos o semitonos, lo que es muy práctico para el instrumentista ya que no debe cambiar el dibujo hecho en la mano izquierda. Es uno de los recursos más “tentadores” al momento de componer para el instrumento ya que genera un color armónico único, especialmente cuando alguna cuerda es usada al aire.
Heitor Villalobos en varios de sus Estudios para guitarra, como también Violeta Parra en sus Anticuecas para guitarra sola, utilizan este mismo recurso. (ver compás 3 de la página 12). Uso además algunas progresiones inusuales que se usaron bastante durante el período de la Nueva Canción Chilena, como el que uso al final de este movimiento donde no hay ninguna lógica funcional (re menor, do menor, si bemol menor, la menor).
El último movimiento esta basado en “Plegaria a un labrador”, una de las canciones más importantes dentro de su obra completa. Nuevamente hago cantar al guitarrista con parte del texto original:
“levántate, y mira la montaña, de donde viene el viento el sol y el agua. Tú que manejas el curso de los ríos, tu que sembraste el vuelo de tu alma”
La composición original de Jara ofrece variados cambios de tiempo, idea que rescato en este ultimo movimiento, tal vez él más intenso y explosivo de los cinco. (ver página 15) El final, mayor, simboliza el espíritu optimista que tuvo Jara frente a la vida.
Descargar Partitura completa de la obra
Carlos Boltes, Patricia Dixon, Scott Hill y Javier Farías en el Brendle Recital Hall, momentos antes del estreno mundial de “El vuelo de tu alma”.
Junto a Alan Hirsh. Gran compositor norteamericano. Tuve la oportunidad de conocerlo cuando fuimos al Bishop McGuinnes High School. Alan compuso el Trio Concertino, obra que habíamos estrenado y grabado junto al Ensamble Ritmato a fines de los noventa. Fue un encuentro muy casual y de gran emotividad..
En Nueva York junto a Kevin R. Gallagher, guitarrista ganador de numerosos concursos y miembro del Electric Kompany.

Junto a Scott Hill y Daniel Binelli. Considerado este último como el sucesor de Piazzolla, es uno de los más grandes bandeononistas en la actualidad.
Junto a Clavija y Gonzalo Cortés, dos grandes músicos chilenos radicados en Estados Unidos.

Alturas dúo en concierto!!!
Este proyecto fue realizado gracias al apoyo del Ministerio de Relaciones Exteriores de Chile. Contó además con el patrocinio de la Fundación Víctor Jara. Especialmente gracias a Carlos Boltes y Scott Hill, del Alturas dúo, que me han incentivado con su afecto y energía para seguir componiéndoles música con nuestras raíces...grande machos!!! A Patricia Dixon por su cariñosidad, compromiso y entusiasmo para que la figura de Víctor vuele más alto. Para realizar esta documentación me base en el trabajo “Víctor Jara, obra musical completa” y la página de la Fundación Víctor Jara.
Varios de los recursos guitarrísticos que he usado para escribir mi música, y que son propios de la guitarra chilena, se puede encontrar en el link de Sergio Sauvalle, maestro de la guitarra chilena. Ahí está su explicación, origen, interpretación. www.sergiosauvalle.scd.cl